A mi hermano Miguel

Hermano, hoy estoy en el poyo de la casa,
¡donde nos haces una falta sin fondo!
Me acuerdo que jugábamos esta hora, y que mamá
nos acariciaba: "Pero, hijos ...".

Ahora yo me escondo,
como antes, todas estas oraciones
vespertinas, y espero que tú no des conmigo.
Por la sala, el zaguán, los corredores,
después, te ocultas tú, y yo no doy contigo.
Me acuerdo que nos hacíamos llorar,
hermano, en aquel juego.

Miguel, tú te escondiste
una noche de Agosto, al alborear;
pero, en vez de ocultarte riendo, estabas triste.
Y tu gemelo corazón de esas tardes
extintas se ha aburrido de no encontrarte. Y ya
cae sombra en el alma.

Oye, hermano, no tardes
en salir. Bueno... Puede inquietarse mamá.

Por César Vallejo

3 comentarios:

  1. Víctor González dijo...

    Soy de la teoría de que no hay tantos escritos como lectores, también abundo sin embargo, en que cuando el escrito despierta en muchos lectores sentimientos comunes, es porque este es bueno.
    Tu poema pertenece a este grupo.
    Saludos.

    18 de abril de 2008 11:26:00 AM PDT  

  2. Víctor González dijo...

    De que hay... el no se ha colado inopotunamente.

    18 de abril de 2008 11:28:00 AM PDT  

  3. Anónimo dijo...

    Sí, me gusta mucho su poesía, su estilo de escribir, mucha naturalidad en forma de exponer los pensamientos, todo viene hacia el lector con su especial talento, experiencia y cultura. Y esta opinion viene sólo de una poetisa rumana que ni lee ni habla de mucho tiempo español, pero ama la poesía. Desde ahora voy a leer muchas veces su poesía.Saludos, Ligia M.I.

    14 de octubre de 2008 04:36:00 PM PDT  

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