Pierre Joseph Proudhon

(15 de enero de 1809 – 19 de enero de 1865), filósofo, político y revolucionario francés, amigo de Marx y padre del pensamiento anarquista y de su primera tendencia económica, el mutualismo.

Las cordiales relaciones entre Proudhon y Marx no duraron mucho. Marx, que rompió con cuantos le precedieron, quiso atacar, en cierto momento, al alemán Grün, representante del llamado "verdadero socialismo", y quiso arrastrar consigo a Proudhon, el cual, lo mismo que Bakunin, no se prestó a ello. He aquí lo que en tal ocasión escribe Proudhon, "el padre del socialismo francés" a Marx, "el padre del socialismo alemán":

Carta a Karl Marx (fragmento)

" Busquemos juntos, si usted quiere, las leyes de la sociedad, el modo por el que esas leyes se realizan, el progreso por el que llegamos a descubrirlas. Pero, ¡por Dios!, después de haber demolido todos los dogmatismos a priori no soñemos, por nuestra parte, con adoctrinar al pueblo; no caigamos en la contradicción de su compatriota Martín Lutero, quien, después de haber derribado la teología católica, se puso enseguida, con grandes refuerzos de excomuniones y anatemas, a fundar una teología protestante. Desde hace tres siglos Alemania no se ocupa de otra cosa que de destruir la revocadura hecha por Lutero; no vayamos a preparar nuevas tareas para el género humano con otras capas de yeso. Aplaudo de todo corazón su idea de esclarecer todas las opiniones, hagamos una polémica buena y leal, demos al mundo el ejemplo de una tolerancia sabia y previsora pero, precisamente porque nosotros estamos a la cabeza del movimiento, no nos hagamos jefes de una nueva intolerancia, no nos la demos de apóstoles de una nueva religión, aunque ésta sea la religión de la lógica, la religión de la razón. Acojamos y alentemos todas las protestas; demostremos todas las exclusiones, todos los misticismos; nunca consideremos una cuestión como agotada y, cuando hayamos gastado hasta el último argumento, volvamos a comenzar, si es necesario, con la elocuencia y la ironía. "

Luego de la muerte de Proudhon, Marx escribiría una carta a Herr Schwaitzer comentando sobre sus apreciaciones a la obra del francés, la carta de Marx concluía:

Proudhon tenía una inclinación natural por la dialéctica. Pero como nunca comprendió la verdadera dialéctica científica, no pudo ir más allá de la sofística. En realidad, esto estaba ligado a su punto de vista pequeño burgués. Al igual que el historiador Raumer, el pequeño burgués consta de «por una parte» y de «por otra parte». Como tal se nos aparece en sus intereses económicos, y por consiguiente, también en su política y en sus concepciones religiosas, científicas y artísticas. Así se nos aparece en su moral y en todas las cosas. Es la contradicción personificada. Y si por añadidura es, como Proudhon, una persona de ingenio, pronto aprenderá a hacer juegos de manos con sus propias contradicciones y a convertirlas, según las circunstancias, en paradojas inesperadas, espectaculares, ora escandalosas, ora brillantes. El charlatanismo en la ciencia y la contemporización en la política son compañeros inseparables de semejante punto de vista. A tales individuos no les queda más que un acicate: la vanidad; como todos los vanidosos, sólo les preocupa el éxito momentáneo, la sensación. Y aquí es donde se pierde indefectiblemente ese tacto moral que siempre preservó a un Rousseau, por ejemplo, de todo compromiso, siquiera fuese aparente, con los poderes existentes.

Tal vez la posteridad distinga este reciente período de la historia de Francia diciendo que Luis Bonaparte fue su Napoleón y Proudhon su Rousseau-Voltaire.
Ahora hago recaer sobre usted toda la responsabilidad por haberme impuesto tan pronto después de la muerte de este hombre el papel de juez póstumo.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario