Un cúmulo de preocupaciones que se transforma, de DANIEL SADA

Fue un embotamiento sentimental: confusiones, recelo, desesperación. El hombre salió rumbo a una explanada verde, cercana a su casa, para olvidar la tremenda discusión que había tenido con su esposa. Se acostaría en el césped, era su plan maestro. La esposa –que en cosa de seis meses había engordado bastante– se quedó gritando. Todavía el hombre alcanzó a oír un montón de groserías tras haberse alejado unos trescientos metros; por mero instinto se tapó las orejas: sus manos temblaban. Así llegó hasta donde quería. La soledad campestre, expansiva, tenía que traerle muchas y buenas ideas. Sin embargo, de pronto la intemperie tuvo una variación muy rara. Se nubló tanto que pareció anochecer de inmediato, en pleno mediodía. Esa brusquedad trajo una negrura novedosa, sin estrellas, horrible, algo así como la desaparición de todo lo visto a la redonda.

Texto completo en:

1 comentario: