Relato íntimo de la ebriedad, de Guillermo Fadanelli

Cuando era niño me sorprendía ver que mi padre, luego de beber una botella de vino, sonreía de manera poco habitual. Tal vez pensaba que si reía sus hijos le perderíamos el respeto. No andaba errado, porque su mano dura había dejado huellas en nuestro ánimo y no perderíamos oportunidad de tomar la plaza o al menos de escapar por unos momentos de las miras de la autoridad. En aquel entonces yo no sabía cuánta felicidad sabe ofrecernos el vino. Aún estaba yo instalado en mi pútrida adolescencia cuando mi padre se enamoró de una mujer más joven y nos abandonó durante una década entera. Llamar pútrida a mi adolescencia no es un reproche al hombre que se marchó de casa, es simplemente que los adjetivos son la sal de la vida. Quiso la mala suerte que la joven mujer de mi padre muriera antes de cumplir los treinta y entonces él bebió más que nunca: sufría, trabajaba a todo vapor como fue siempre su costumbre, pero en sus ojos y en su aliento las huellas del vino anunciaban ya cómo habría de ser su caída. Volvió a casa y mi madre lo recibió. Para entonces yo no conocía aún las desgracias que el vino trae consigo si lo bebes cuando has perdido el espíritu.

Los ajustes (farsa damasquina), de Juan Tovar

PERSONAS
Narciso Pliego: abogado
Aureliano Matute: transportista
Malena Matute: fotógrafa
Poncio P. Solano: empresario

Escena: casa de seguridad en algún lugar de Huaxilán.

I

PLIEGO atado a una silla, con los ojos vendados y las manos esposadas detrás del respaldo. Exhausto, dormita. Llegan MATUTE y su sobrina MALENA, con equipo fotográfico. El cautivo despertará al oír sus voces.

MALENA: ¿Ahí se va a quedar?

MATUTE: Tal cual. Lo posamos, lo alumbras, le apuntas, disparas.

MALENA: Sale pues.

Se pone a preparar el equipo.

MATUTE: Hola, don Chicho. ¿Cómo le va?

PLIEGO: Como usted ve.

MATUTE: Pero ¿lo han tratado bien, en lo que cabe?

PLIEGO: Supongo que sí, ya que estoy vivo. ¿De qué se trata todo esto?

MATUTE: Es un secuestro, licenciado, y vamos a tomarle la foto.

PLIEGO: ¿Qué foto?

MATUTE: Pues una donde se vea que está usted vivo en esta fecha, por lo que me va a hacer el favor de sostener este periódico frente a su pecho…

PLIEGO: Como si pudiera.

El minero "Tarzán" que amó demasiado

El casanova Yonni Barrios protagoniza el escándalo rosa: dos mujeres en busca del mismo hombre

A las dos, Yonni Barrios quiere a sus dos mujeres. A Marta Salinas, la legítima, y a la otra, Susana Valenzuela. El amor de este hombre, de 50 años, es así. No tiene límites. Si por él fuera, el triángulo sería la figura geométrica que adoptaría para terminar de encajar las piezas sueltas de su accidentada vida. Pero uno de los vértices dijo «¡no!».

«Me lo pidió, pero resulta también que invitó a la otra señora, y yo tengo decencia. Las cosas están claras: Ella o yo». Marta, de 56 años, le dio esta respuesta cuando su marido le pidió que fuera a recibirle a la plataforma por donde la cápsula Fénix 2 le rescató ayer del fondo de un enorme pozo negro de 700 metros. Fue el vigésimo primero en salir.

El malestar de Yonni parece que fue enorme, pero él es un hombre tranquilo. Poco después de conocer el desplante de su señora (la legal), en vísperas de sacar la cabeza a un mundo quizás más complejo que el que conoció allá abajo, «estaba leyendo el diario», confió el ministro de Sanidad, Jaime Mañalich .

Triángulo amoroso: salió Johnny Barrios y lo recibió su amante

Susana Valenzuela estaba en la boca de la mina esperándolo. Su esposa, Marta Salinas, decidió no ir al rescate. “Es ella o yo”, dijo.

“Es ella o yo”, dijo con firmeza y cumplió con esa frase que han dicho una inconmensurable cantidad de mujeres. Marta Salinas, la esposa durante 28 años del minero Johnny Barrios no lo esperó en la bocamina de San José. Allí, en su lugar, estaba Susana Valenzuela, su novia, su amante, "la otra”.

Marta desconocía la existencia de Susana, hasta que ambas se encontraron en el campamento de Copiapó llorando por el mismo hombre que, casi 700 metros abajo, se podría decir que había encontrado un lugar seguro donde esconderse. Al menos por unas semanas.

Dicen que el tiempo cura las heridas. Pero 70 días no le bastaron a Marta para cicatrizar lo que vive como una traición. Por eso, ella no estuvo entre los familiares que gritan, rezan, se abrazan y lloran de algarabía al recuperar a sus seres queridos que vuelven del viaje del centro de la Tierra.

“Estoy contenta porque se salvó, es un milagro de Dios, pero yo no voy a ir a ver el rescate. Él me lo pidió, pero resulta que también invitó a la otra señora y yo tengo decencia”, había dicho y prometió tajante: “La cosa es clara: ella o yo”.

MUJERES POR LA LIBERTAD

Dos sitios dedicados a discutir y difundir la participación de mujeres en temas de interés mundial.
Dos esfuerzos colectivos para mejorar la calidad de vida de las mujeres en países en vías de desarrollo: la fundación Half the Sky y la AHA foundation.
Una discusión sobre la vigencia de los postulados de El segundo sexo, el libro de Simone de Beauvoir.
Una entrevista con una de las críticas de cine más interesantes del momento.

Fuente: Letras Libres